Vida mía, me da mucho gusto haberte contactado antes de tu viaje. Quiero que sepas que te amo profundamente. Que me arrepiento en el alma por los errores que he cometido que te han afectado, pero que estoy dispuesta a subsanar.
Así como es plena y maravillosa la maternidad, de la misma forma, pero en sentido opuesto, es dura. La toma de consciencia que cada ser humano tiene para procurar su propia subsistencia, desarrollo personal y cuestionamientos existenciales se ve ramificada y potenciada al tener hijos, aunado a nuestra historia de cara a ese conjunto de responsabilidades.
Cada paso que das no sólo te afecta a ti, sino que queda marcado en terceros, y se van generando infinidad de situaciones en ese andar para los que no te prepara la vida, pero que hay que afrontar de la mejor forma; es decir, hay que estar abiertos a asumir, aprender y seguir creciendo.
La madurez se manifiesta de acuerdo a la apertura, generosidad y fuerza con la que vas sofisticando cualquier acción para resolver lo que se presenta y va prosperando.
Mi amor e interés hacia ti surgieron a mis cortos diecinueve años, y jamás tendrán un final mientras tenga la capacidad cognitiva para solventarlos.
Qué más importante para llevarte después de la muerte que el aportar al continuo gente tan maravillosa y desarrollada como tú y tus hermanas. Qué más hermoso que el levantarnos mutuamente de tropiezos, sobarnos y seguir construyendo.
Somos luz, energía electromagnética, percepción, cuestionamientos, lucha, comunicación y actos.
El introyecto y metas personales son muy importantes pero van mutando. Y vienen las preguntas más importantes para facilitar el proceso de asimilación y toma de decisiones: el, ¿por qué? ¿Por qué lo hago?, ¿por qué lo hizo así? ¿Para qué? ¿Para qué sirve hacer esto o para qué me hizo esto? Y el, ¿para quién? ¿Es para mí, es para aportar, fue para ellos? Todo es válido.
Pero ayuda cuando en el momento no es fácil tomar un camino o no entendemos el porqué pasó así. De todas maneras, tarde o temprano, cuando cada aspecto va ocupando su lugar, la experiencia se encarga de hacerte ver.
Es igual con un proyecto, pregúntate ¿por qué lo haces? ¿para qué lo haces? y sobre todo, ¿para quién?
La honestidad es nuestro mejor curso no importa lo dura que sea, no importa a quién confronte, mejor si nos confronta a nosotros mismos.
Eres extraordinaria, mi bebé. Tú olor, físico, pensamiento, ideas, palabras, emociones, sentimientos.
Estoy sumamente orgullosa de ser tu madre. Eres lo más maravilloso que puede existir en cualquier plano. Goza, sufre, debate, acércate, acaricia, crea, destruye, observa, pero sobre todo sé.
Del suelo no pasas.
Desafortunadamente nos encontramos en un entorno infestado de manipulación e intereses desconocidos, pero sábelo, no estás sola, además de tus afectos cuentas con una mamá muy fuerte, un bastión, que aunque a veces ha fallado, cuenta con las herramientas necesarias para ser tu red de seguridad cueste lo que le cueste.
Reitero, te amo incondicionalmente.