1.1 El sueño de Maya Deren en “Meshes of the Afternoon”
Meshes of the afternoon es un cortometraje experimental de trece minutos y medio dirigido por Maya Deren en 1943.
Aunque claro el cine experimental es libre a interpretación me gustaría hablar sobre el significado freudiano que luce latente a lo largo del film.
Comenzamos con una mano, que parece provenir del cielo, deja una flor en el suelo. Cómo si un narrador omnisciente la dejara ahí para comenzar la historia.
Nuestro primer objeto. La flor, que podría representar pureza, delicadeza, feminidad o bien belleza.
Aparece la sombra de una mujer acercandose a sujetar la flor, la huele, ve a alguien alejarse en el fondo pero no esto no llama su atención.
La mujer, interpretada por Maya Deren, intenta entrar a su casa, la llave se le cae, se agacha para recogerla pero esta vuelve a caer y a caer.
Segundo objeto: La llave que podría significar una respuesta.
Maya la recoge y entra. Al dar un recorrido visual por la casa nos encontramos con los siguientes objetos que formarán parte crucial de la historía. Un cuchillo y un teléfono descolgado.
Maya se sienta sobre un sillón y se duerme. Por la ventana vemos que la acción se repite. ¿Es esto un sueño? Hay un ser vestido de negro en la acera, voltea a vernos y logramos ver que tiene cara de espejo. Este me recuerda a la muerte, al sin cara del viaje de chihiro, y a la teoría de que lo que nos lastima es un reflejo de nosotros mismo.
El ser con cara de espejo es ahora quien sujeta la flor, camina hacia adelante dejando atrás a la segunda Maya. Esto nos advierte que el loop no es perfecto, cuenta con varias alteraciones. Cuando la segunda Maya sube a su casa la puerta ya estaba abierta y encuentra nuestros famosos objetos en distintos lugares. El cuchillo está al borde de las escaleras, el teléfono descolgado entre las sábanas de su cama, al lado de este hay un espejo en el cuál Maya no logra reflejarse correctamente.
Es una escena que me parece sumamente interesante, puesto que el teléfono es un medio de comunicación con el exterior, el colocar un teléfono descolgado entre las sábanas de una cama podría hablarnos de la falta de comunicación que tenia con el mundo cuando pasaba tiempo entre sabanas, probablemente haciendo alusión al sexo en pareja. El cuchillo puede ser una pista a donde tenemos que mirar, o la representación de la agresión.
Maya sube las escaleras en cámara lenta, parecen nunca terminar y cuenta con una alteración de si misma contra el espacio.
Entra en la habitación dónde la primera Maya duerme, se ve así misma dormir y por la ventana observa a una tercera Maya perseguir al hombre con cara de espejo sin éxito alguno. Maya presencia el camino que ella misma había tomado, esto convierte a la segunda Maya en una persona consciente o al menos lo es tanto cómo nosotros los espectadores.
El cortometraje habla sobre el subconsciente de Maya y su proceso psicoanalítico. Comenzamos viendo que el ser encapuchado va mucho más adelante que ella y al principio ni si quiera intenta alcanzarlo, mientras el loop se repite observamos cómo intenta alcanzarlo cada vez estando un poquito más cerca. El ver por la ventana y observarse así misma perseguir al ser que no tiene cara más que la de quien se refleje en él, la hace consciente de su propio camino psicoanalítico.
La segunda Maya saca una llave de su boca, nuestro segundo objeto presentado vuelve para remarcar la importancia del mensaje que oculta. El hombre con cara de espejo sube a la habitación, la segunda Maya corre atrás de él, intenta alcanzarlo, pero una vez más las escaleras juegan en su contra, Maya lucha contra el terreno que pisa.
Esto además lo logra de una forma sencilla y totalmente creativa, ladea la cámara de izquierda a derecha dando la impresión de que las escaleras se están moviendo, esto sumado a la actuación de Maya de ir contra una pared y otra crean el efecto realista para la época.
La segunda Maya, cansada de luchar contra el espacio que la rodea se limita a observar al ser con cara de espejo en su habitación. El cara espejo deposita la flor en su cama y desaparece. Al sacar la llave de su boca puede referirse a que la respuesta está dentro de ella, y el espacio fluctuante que limitan a Maya encontrarse con su reflejo es tan corto cómo unos cuantos escalones que vuelven exhaustivo el recorrido.
La flor sobre la cama, la belleza entre las sábanas, la idealización en pareja. Maya observa el cuchillo sobre la mesa, se ve a ella misma dormir, mira por la ventana y se da cuenta que el bucle de tiempo sigue avanzando, abre la boca y vuelve a sacar una llave.
En el comedor hay 2 Mayas, una tercera entra con el cuchillo en la mano, lo pone sobre la mesa y por arte de magia se convierte en una llave. Sentadas las tres observan el objeto, una de ellas toma la llave pero esta vuelve a aparecer en su lugar original, la segunda repite la acción. La tercera Maya toma la llave y al voltear la mano se da cuenta que tiene la palma negra, la llave inmediatamente se convierte en el cuchillo.
Las otras dos Mayas lucen espantadas, la que ha sido elegida por el objeto voltea con unas gafas redondas que nos impiden ver la emoción de su rostro. Con el cuchillo en la mano se para con una postura asesina y camina sobre todo tipo de suelos: arena, tierra, pasto, alfombra. Pasando por todos los terrenos hasta llegar a la versión de si misma que duerme. Está a punto de enterrar el cuchillo sobre si.
Cuando Maya despierta, el asesino es ahora su pareja, interpretado por alexander hammid quien realmente es su esposo. Los distintos terrenos son una interpretación del recorrido que ha tenido que tomar Maya para enfrentarse así misma. Destruir la parte que duerme, que sueña. La junta de las mayas son todas las veces que ha intentado obtener la respuesta y no ha dado en el clavo.
El marido camina hacia la habitación, es ahora él quien sujeta la flor, el teléfono descolgado está a los pies de la escalera, el hombre lo cuelga. Ella observa el comedor vacío. Todo ha sido un sueño. El marido deja la flor sobre la cama de la misma forma en que el cara de espejo lo hizo. Logramos ver la cara de él perfectamente reflejada en el espejo. ¿Es él el ser que hemos estado persiguiendo? ¿Su compañero representa un asesino, la muerte, o un reflejo de ella misma?
Ella se acuesta sobre la camá al lado de la flor, él comienza a acercarse, la flor se convierte en cuchillo, ella toma el cuchillo, lo lanza contra él y resulta ser un espejo que se rompe en pedazos permitiéndonos ver el mar atrás suyo. Esto nos deja una interpretación de libertad, pero también de cómo nos relacionamos a travez de las heridas. Su pareja que representa un enemigo claro es realmente un ser con cara de espejo en el cual solo puede reflejarse ella misma.
No pude evitar recordar el cuadro de “Los amantes” de Remedios Varo. Que muestra una pareja viéndose fijamente ambos con cabeza de espejo.
El hombre aparece una vez más. En la entrada de la casa está la flor. Él la recoge, entra a la casa y ve a Maya muerta rodeada de vidrios rotos, parece haberse suicidado. Maya ¿Realmente muere? ¿Es la interpretación del marido al perder la relación? ¿Maya logró destruir al ser que la atormentaba? Es decir, ¿ella misma?
Es un final atroz, y cómo dije al principio, libre a cualquier interpretación. Sin embargo me gustaría subrayar el simbolismo de una lucha interna. El marido apenas llega a casa, sin estar enterado de nada, encuentra a Maya muerta entre pedazos de espejo. Vimos 13min en los que Maya hizo participe a su pareja, sin estar ahí realmente.




