1.2 Análisis de Coca Cola en las venas de Rubén Gámez

Coca Cola goteando en intravenosa, azúcar entrando directamente en nuestras venas. De esta manera, el director Rubén Gámez comienza su cine ensayo “Coca-Cola en las Venas” o “La Formula Secreta”.

Se dice que el director fue demandado por coca cola, al utilizar su nombre en este medio metraje de una forma tan critica.

Coca-cola. Más barato que el agua, el elixir del mexicano. Parte de cada comida, el desayuno de la mano trabajadora y el veneno más popular aparece varias veces a lo largo del film. Junto con una serie de imágenes que más que un sentido narrativo, expresan una critica filosófica de la identidad mexicana, la colonización cultural y la industrialización.

Acompañado con música de Antonio Vivaldi y de un poema de Juan Rulfo, que añade una capa literaria que refuerza el carácter simbólico y filosófico de la obra, narrado por Jaime Sabines, dirigido y fotografiado por Rubén Gámez. Medio metraje de 42 minutos que busca provocar reflexiones más que contar una historia.

Continuamos el film con el plano subjetivo de lo que parece ser el águila de México atravesando el zócalo de la ciudad. Recorriendo la tierra que representa. Nos encontramos con la cámara en las montañas intentando filmar el espacio en el que se encuentra, y de un campesino que busca ser visto. Por más que la cámara intenta no verlo, el campesino se empecina en aparecer.

A nivel superficial, este acto puede parecer una simple petición de protagonismo o visibilidad, pero cuando se analiza en el contexto de la película parece simbolizar el anhelo de reconocimiento y presencia. El campesino se convierte en una figura que desafía las convenciones de lo que es "digno" de ser filmado. Como un fantasma que se niega a desaparecer.

A lo largo del film vemos cómo los trabajadores son explotados y reducidos a productos sin identidad, despojados de su individualidad. Siendo comparados con un costal o acompañado de una serie de imágenes que ilustran una salchicha recorriendo la ciudad. Un hombre se lleva un hot dog en la mano llevando consigo una fila de embutidos. Arrastrándolos por donde quiera que pase. Como un cordón umbilical mostrando la vida que forma a este hombre, un mexicano.

Pasando entre una marcha, un comal, un mercedes, la carretera, un telescopio, los pies de un campesino, las semillas de un vendedor ambulante, un lavado de autos, una televisión, una pastelería y finalmente se usa como caña de pescar para sacar del lago a hombres trajeados que responden cómo animales. Una critica directa al consumismo. El hombre manipulado por el objeto.

Los hombres trajeados están siendo reducidos a peces en un sistema donde su valor se mide en términos de productividad y consumo no de individualidad o conciencia. Este tipo de representación enfatiza el modo en que el capitalismo industrial no solo afecta a los obreros y campesinos, sino también a las clases medias y altas que participan en ese sistema.

Otra de las crudas imágenes de Ruben Gámez es el desollamiento de una vaca en tiempo real. La vaca nos observa directamente mientras pierde la sangre que le da vida y posteriormente la piel que cubre su cuerpo. Al terminar su tarea, el desollador parte la vaca a la mitad y se monta sobre la espalda la parte delantera, llevándola colina arriba por su pueblo. La cara del desollador muestra alguna clase de trauma o tristeza, ahora la vaca es cambiada por el cuerpo de lo que podríamos interpretar como sus padres. Cargando la vida de quienes se la dieron o viéndose obligado a llevar el peso consigo.

¿Cómo podríamos interpretar esta serie de imágenes? Podríamos ver a la vaca cómo un animal central en la vida rural y agrícola, representando las tradiciones, responsabilidades y la conexión con un pasado que define la identidad familiar. Ahora al representar el peso de sus padres muertos sobre la vaca degollada, muestra cómo las expectativas familiares y tradicionales pesan sobre los más jóvenes. Ah esto, la cara de tristeza del desollador, cargando consigo la herencia cultural con la que nació.

Me gustaría cerrar este análisis con la escena de los sacerdotes. Con un tono cómico nos presentan una de las criticas más directas y fuertes del film. Hablando de la ya conocida hipocresía institucional y el conflicto espiritual que tiene la iglesia ante las agresiones sexuales a menores.

La escena comienza con unas niñas dentro de un carrusel, montando caballos. Desde a fuera un gran grupo de sacerdotes miran inmutados. No dejan de observarlas no impronta qué. Seguimos con un grupo de niños montados sobre un trepador, mirando directamente a cámara, un letrero con la palabra “Censura” aparece parpadiante entre toma y toma. Lo que nos lleva a una clara interpretación sexual en contra de los infantes.

Esto es seguido de los sacerdotes contentos montando a los caballos, lo cual causa un repudio instantáneo en el espectador. Una escena tan simple es desagradable y de alguna forma intrigante la manera en la que no es representada. Ahora los sacerdotes están sobre el trepador, en las mismas posiciones en las que vimos a los niños anteriormente. Ocupando su espacio. Los niños aparecen y comienzan a morder con fuerza las orejas y manos de estos depredadores. Las heridas comienzan a sangrar, haciéndolos caer. Los niños vampiro, celebran su victoria dejándonos ver la multitud de agresores muertos sobre la tierra.

Una secuencia criticando fuertemente a la iglesia, en un país naturalmente católico es una fuerte declaración de justicia ante el repudio nacional con esta hipocresía. Que hoy en día es más que sabida, pero que en 1965 probablemente mucho más silenciada.

Sin duda la falta de narrativa lineal refuerza el carácter poético de la obra. Donde las imágenes, cargadas con simbolismos, tienen más fuerza que cualquier palabra.

(Ver mediometraje)