2.1 — Cuento01/08/2024

Familia

De niña mi mayor tortura fue no pertenecer.

Anhelaba compartir sangre o alguna especie de defecto continuo.

Anhelaba navidades con focos parpadeantes y regalos inesperados.

Anhelaba tener apellido paterno y esos guiños que te hacen decir “claro, nosotros somos así”.

Familia. Atados por nombre, responsabilidad, cariño, amor, costumbre, sociedad.

Mi familia, pequeña y rota, confrontó la muerte de distintas formas. El duelo nos formó de manera diferente. Confrontamos nuestras emociones y fuimos resilientes.

La muerte nos unió a unos y separó a otros.

Estuvieron aquellos que tuvieron las herramientas necesarias para seguir adelante y a quienes nos marcó de por vida.

Familia. Comunicación activa, compromiso, primeros y últimos pasos, conexión infinita.

El mayor generador de traumas. Las heridas de la infancia nos persiguen y nos forman. Nos hacen actuar de manera involuntaria y concisa.

Se vuelve trabajo continuo el buscar los rezagos de los tropiezos de nuestros padres.

Crecemos con el deseo de sanarlos para seguir adelante anhelando control.

Familia… Unidad social fundamental, palabra subjetiva, romantizada, y compleja.

Mi familia, disfuncional cómo la de cualquiera. Obligados a convivir sin disfrutar de la compañía.

Responsabilizándose de las situaciones más incomodas y dolorosas. Apareciendo cuando más se necesita y desapareciendo en la cotidianidad. Refugio tan imperfecto como necesario. Espacio de contradicciones y realidades complejas, donde se encuentran las más profundas conexiones y las más dolorosas distancias.

Familia — Conjunto de personas de distinta índole. Generador de emociones cruzadas, situaciones confusas y traumas. Entre el amor y el odio, nos abrazamos todos juntos.